Qué significa el referéndum turco para los mercados de capitales

Amalia RipflAutora: Amalia Ripfl
Gestor sénior de fondos

Un “sí” a la reforma constitucional prevista por Erdogan en Turquía sería un arma de doble filo para los inversores: el sistema presidencial previsto podría suponer un alivio a corto plazo para los mercados y la economía. Sin embargo, en el largo plazo, este escenario encierra grandes riesgos. Dicho esto, un «no» tampoco ayudaría a los inversores.

Cómo el golpe echó leña a una situación ya delicada

2016 fue uno de los años más duros que ha visto Turquía, y la economía tampoco pudo escapar a ese hecho. El intento de golpe de Estado de julio y el estado de emergencia impuesto a raíz de él provocaron la escalada del conflicto con el Partido de los Trabajadores Turco PKK: el aumento de los ataques terroristas provocó una caída del 30% en los ingresos por turismo. Y el turismo es una de las fuentes más importantes de divisas para Turquía. Después de todo, este sector ha generado más de una décima parte del producto interno bruto (PIB) de Turquía en los últimos años. La intensificación del compromiso militar en Siria y la reanudación de las relaciones diplomáticas con Rusia, que pesan sobre las relaciones con Occidente, también pesan sobre la economía: tanto la confianza del consumidor como el consumo cayeron con fuerza en el tercer trimestre. Desde el intento de golpe de Estado de julio, las previsiones del PIB para 2016 se han revisado gradualmente a la baja desde el 3,5% actual hasta el 2,5%.

El mercado bursátil turco ha tenido un rendimiento notable desde principios de año, como lo demuestra el rendimiento YTD del índice Borsa Istanbul 100 de +13,28%. Sin embargo, este desarrollo se debe principalmente al hecho de que ciertas acciones, en particular en el sector financiero, cotizaron por debajo de su promedio histórico y, por lo tanto, fueron adquiridas por inversores que compraron infravaloradas. Además, es probable que el mercado se mueva antes del referéndum. El sentimiento del mercado está a favor de un voto de «Sí», y muchos participantes del mercado parecen esperar un estímulo del presidente Erdogan reforzado. Aunque este escenario puede materializarse, los movimientos actuales del mercado distorsionan la visión del verdadero estado de la economía real de Turquía. El índice de miseria de Turquía, la suma de la inflación y la tasa de desempleo, muestra una imagen más reveladora. Mientras que el índice de miseria para Turquía todavía estaba en 16 puntos en julio, mientras tanto ha subido por encima de 23.

Lo que está en juego en el referéndum

Un voto por el “No” en el referéndum de Erdogan preservaría no solo el statu quo de la constitución, sino también el de la actual incertidumbre política. Como resultado, es probable que haya un sentimiento negativo en los mercados financieros, dado que es poco probable que Erdogan renuncie fácilmente a sus ambiciones políticas. Una dimisión como la de Matteo Renzi como respuesta al fracaso del referéndum italiano parece totalmente improbable. La continua agitación política seguiría teniendo efectos negativos en el crecimiento económico y, por lo tanto, también en los precios de los activos en la bolsa de valores turca.

En caso de un voto afirmativo, los analistas financieros comparten la misma opinión: la enmienda constitucional prevista debería traer alivio en términos de política interna y para las relaciones diplomáticas con la Unión Europea. La enmienda tendría consecuencias de largo alcance para la estructura del Consejo Supremo de Jueces y Fiscales, que representa la máxima autoridad del sistema judicial. Le daría al Presidente el poder de decidir sobre los miembros del Consejo Superior y le conferiría poder judicial. Los poderes ejecutivos también serían transferidos del Primer Ministro al Presidente. Con esta forma de poder centralizado, Erdogan podría abolir el Consejo de Ministros, sería así el único responsable del presupuesto público y podría concentrarse en reformas estructurales. En este caso, el crecimiento económico actualmente en dificultades podría estabilizarse. La creciente confianza del consumidor también podría traducirse en una apreciación de la lira turca. Describimos el escenario exacto en el que los mercados parecen estar enfocados en este momento.

El estímulo a corto plazo podría volverse ineficaz a largo plazo

Sin embargo, a largo plazo, la transición a un sistema presidencial crearía dos áreas problemáticas que los inversionistas también deberían tener en cuenta: el poder centralizado en la oficina del presidente podría desencadenar un curso político desordenado en combinación con un control más fuerte sobre el sistema judicial. Esto pesaría sobre el entorno empresarial en Turquía y obstaculizaría el crecimiento de la productividad, ya que las inversiones no se materializarían. Además, el presidente tendría más poder sobre la política fiscal y monetaria del país. Probablemente sería directamente responsable de nombrar al futuro gobernador del banco central. Esto podría traducirse en una política monetaria más laxa, especialmente porque Erdogan ha declarado públicamente y con frecuencia su deseo de tasas de interés más bajas. Dado que la capacidad sobrante está agotada, una mayor demanda conduciría a una mayor inflación. Y por encima del 8%, la inflación ya es un problema evidente.

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