Grecia – la historia interminable

 

El fracaso de las negociaciones entre Grecia y sus acreedores, así como el referéndum previsto para el 5 de julio, preocupan a los mercados de capitales. Grecia en sí misma no es formalmente insolvente. Mientras no sea así, el Banco Central Europeo (BCE) hará todo lo que esté a su alcance para contener los riesgos de contagio. Tras el referéndum, la próxima fecha clave será el 20 de julio, cuando se harán exigibles los bonos emitidos por el BCE. Hasta entonces, se deben tomar una serie de decisiones y negociar un nuevo paquete financiero.

Desglose de negociaciones

Las negociaciones entre los acreedores y Grecia se rompieron este fin de semana. El motivo es que el primer ministro griego ha anunciado su intención de celebrar un referéndum el 5 de julio.

Los bancos estarán cerrados temporalmente

En respuesta, el Eurogrupo anunció que el acuerdo financiero EFSF expirará a fines de junio. Tras estas decisiones, el Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo decidió mantener, es decir, no aumentar, el límite máximo para el apoyo de liquidez de emergencia (ELA) a los bancos griegos en el nivel decidido el viernes pasado. Para evitar una corrida bancaria, el Consejo de Estabilidad Financiera de Grecia ha decidido imponer controles de capital. Los bancos permanecerán cerrados hasta al menos el 6 de julio y los retiros de efectivo se limitarán a 60 EUR por día. Se detendrá el cobro de cheques y se bloquearán los depósitos a plazo, según Bloomberg.

hay mucho en juego

Sigue siendo racional que ambas partes lleguen a un acuerdo. En juego están las pérdidas masivas de riqueza y el caos en Grecia, así como los efectos de contagio y la creciente desintegración en la eurozona. La semana pasada, parecía que finalmente se podía llegar a un acuerdo. Desafortunadamente, el sábado, las negociaciones fracasaron. No obstante, es posible un compromiso entre la austeridad y los recortes de pelo por un lado y las reformas por el otro. Quizás lo logre con otro gobierno en Grecia.

El actual gobierno de Grecia no aceptó los términos del programa de ajuste desde el principio. Abogó por pensiones y salarios más altos, el fin de la austeridad y un recorte de la deuda.

El contenido del referéndum del 5 de julio no está claro

La pregunta y las implicaciones del referéndum no están claras. Además, el actual programa de ajuste expirará el martes. Lo más probable es que la pregunta sea si Grecia debe aceptar o no una dolorosa austeridad. De facto, el pueblo griego votará si quiere permanecer en la zona euro. Los bancos cerrados, los retiros de efectivo limitados y el colapso de la economía griega abogan por un resultado positivo del referéndum.

Un voto por el “Sí” probablemente haría que el gobierno griego retrocediera. En este caso, se convocarían elecciones anticipadas. En el mejor de los casos, se instalaría un gobierno tecnocrático. Lo más probable es que esto conduzca a un acuerdo entre Grecia y las instituciones europeas. Mientras haya esperanza de un resultado tan positivo, los acreedores estarán dispuestos a ayudar a Grecia.
Un voto por el “no” o un nuevo gobierno radical en Grecia probablemente conduciría al final a un Grexit.

La incertidumbre pesa sobre los mercados de capitales

Mientras tanto, el aumento de la incertidumbre podría dar lugar a caídas temporales de los precios de los activos de riesgo (acciones, bonos corporativos y gubernamentales con riesgo de crédito). Además, el euro sigue bajo presión.

Sin embargo, el Banco Central Europeo hará todo lo que esté a su alcance para evitar los riesgos de contagio. Sobre todo, intentará contener una espiral negativa de pérdida de confianza y caída de los precios de los activos. El BCE dispone de una gama de instrumentos: flexibilización cuantitativa, recortes de tipos, suministro condicionado de liquidez ilimitada, operaciones de refinanciación de liquidez selectiva, etc.

La debilidad de la eurozona se hace visible

La tragedia griega hace visible la debilidad de la zona euro. Todavía carece de las instituciones necesarias para el funcionamiento sostenible de una unión monetaria. No existen instituciones comunes de política económica, presupuestaria y financiera. Obviamente, la unión monetaria no es irrevocable. Las implicaciones legales de abandonar un país no están del todo claras.

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